
Una espectacular nueva imagen difundida por NASA permite observar con mayor detalle a Messier 64, conocida popularmente como la Galaxia Ojo Negro.
La imagen fue presentada este 16 de septiembre como la Astronomy Picture of the Day de NASA y combina información obtenida por el telescopio espacial Hubble y el James Webb Space Telescope.
M64 recibe su particular sobrenombre por la gran franja oscura de polvo que se encuentra frente a su brillante región central. Vista desde la Tierra, esa estructura produce una apariencia similar a un enorme ojo rodeado por una zona oscura.
Pero precisamente allí aparece una de las ventajas del James Webb.
Mientras determinadas concentraciones de polvo pueden ocultar información en observaciones realizadas en otras longitudes de onda, el instrumento MIRI, que trabaja en el infrarrojo medio, permite estudiar ese material de otra manera.
En la composición difundida por NASA, Webb permite observar el polvo que absorbe y posteriormente vuelve a emitir energía procedente de estrellas jóvenes cercanas.
M64 también posee una característica particularmente llamativa: sus regiones interiores y exteriores de gas giran en sentidos opuestos.
Cuando esas dos corrientes se encuentran, el gas puede comprimirse, creando condiciones que favorecen la formación de nuevas estrellas.
Los astrónomos consideran que una posible explicación para ese movimiento contrario se encuentra en el pasado de la galaxia. M64 probablemente experimentó una fusión con una galaxia más pequeña, proceso que habría provocado el comportamiento del gas exterior.
Esta característica ayudó además a modificar una antigua visión sobre la evolución de las galaxias espirales.
Durante algún tiempo se pensaba que podían tener historias relativamente tranquilas. Objetos como M64 proporcionaron evidencias de que las fusiones también forman parte de la evolución de galaxias espirales.
Y esa conclusión tiene una consecuencia interesante para nosotros: la propia Vía Láctea también pertenece a esa categoría.
Las nuevas observaciones del Webb permitirán estudiar con mayor precisión la estructura, composición y movimiento del polvo de M64 y comprender mejor su historia.
El James Webb continúa demostrando así que su importancia no reside únicamente en descubrir objetos extremadamente lejanos.
También puede volver a observar lugares que la astronomía conoce desde hace décadas y revelar información que anteriormente permanecía escondida.
M64 es un buen ejemplo: una galaxia famosa por su zona oscura ahora empieza a contar parte de su historia precisamente gracias a la capacidad de Webb para observar aquello que antes permanecía detrás del polvo.