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Nepal rechaza por ahora equipos extranjeros de rescate pese a que la inundación deja cerca de 500 muertos

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La tragedia en la frontera de Nepal con el Tíbet produjo este viernes una nueva y controvertida novedad: Nepal comunicó que por ahora no necesita equipos extranjeros para las operaciones de búsqueda y rescate, pese a que varios países se han ofrecido a enviar especialistas y todavía existen cientos de extranjeros desaparecidos. 
El desastre ha dejado ya cerca de 500 muertos, según la actualización de Reuters de esta mañana. La inundación repentina arrasó poblaciones del distrito de Rasuwa, destruyó infraestructura hidroeléctrica y afectó la zona fronteriza con China. 
India, China, Estados Unidos, Reino Unido, Japón, Corea del Sur, Sri Lanka y Bangladesh habían ofrecido equipos de búsqueda y rescate. Sin embargo, el Ministerio de Relaciones Exteriores nepalí sostuvo que sus propios organismos de seguridad pueden manejar actualmente las operaciones.
Corea del Sur mantiene negociaciones con Katmandú para conseguir autorización. Nueve surcoreanos que trabajaban en una planta hidroeléctrica permanecían desaparecidos y otros diez habían quedado aislados. Seúl anunció además USD 1 millón en ayuda humanitaria canalizada mediante organismos internacionales. 
La decisión nepalí también ha generado preguntas geopolíticas debido a la ubicación del desastre. Rasuwa limita con el Tíbet, una región extremadamente sensible para China. Un exembajador nepalí ante Naciones Unidas dijo a Reuters que la ubicación podría haber influido en la cautela del Gobierno frente a equipos extranjeros. El Ministerio nepalí rechazó esa interpretación y aseguró que la decisión responde exclusivamente a que sus equipos nacionales están gestionando la emergencia. 
Las fotografías difundidas este viernes muestran carreteras destruidas y bomberos realizando operaciones entre grandes cantidades de lodo y escombros en el condado tibetano de Gyirong. Reuters publicó además imágenes aéreas de las labores realizadas el 28 de agosto, lo que permite documentar visualmente la dimensión actual de la catástrofe. 
La inundación comenzó con un enorme movimiento de hielo, roca y sedimentos en la región montañosa. La masa descendió hacia los cauces y generó una crecida capaz de borrar poblaciones y vías completas.
El impacto sobre las centrales hidroeléctricas agrega un problema económico a la emergencia humana. Nepal depende fuertemente de esta fuente para su generación eléctrica y varias instalaciones quedaron dañadas.
La búsqueda resulta especialmente compleja porque numerosos desaparecidos eran trabajadores o viajeros extranjeros. Esto obliga a cruzar registros migratorios, información de hoteles, proyectos hidroeléctricos y testimonios de sobrevivientes.
China también participa en las operaciones del lado tibetano. El presidente Xi Jinping transmitió este viernes sus condolencias al presidente nepalí.
La gran incógnita ahora es cuánto tiempo mantendrá Nepal su decisión de prescindir de equipos internacionales. En emergencias de esta magnitud, cada hora reduce las posibilidades de encontrar personas con vida bajo escombros o en zonas aisladas.
Por eso, Corea del Sur insiste en negociar.
La emergencia natural ha terminado convirtiéndose también en una delicada cuestión diplomática.

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