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Trump quiere volver a reunirse con Kim Jong Un, pero Corea del Norte pone condiciones

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lEl presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quiere recuperar uno de los movimientos diplomáticos más llamativos de su primera administración: una reunión directa con el líder norcoreano Kim Jong Un. Trump ha expresado su intención de celebrar un nuevo encuentro antes de que termine 2026, aunque las primeras señales procedentes de Pyongyang indican que el camino hacia una nueva cumbre será bastante más complicado que hace siete años.

La información conocida este viernes señala que Washington está intentando reconstruir un canal político con Corea del Norte después de varios años de distanciamiento. Trump ordenó esta semana reducir sustancialmente la participación estadounidense en los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur, una decisión interpretada como una señal destinada a disminuir la tensión con Pyongyang. 

La reacción norcoreana, sin embargo, ha sido cautelosa.

Kim Yo Jong, hermana de Kim Jong Un y una de las figuras más influyentes del régimen, reconoció que entre Trump y el líder norcoreano existe una buena relación personal. Pero dejó claro que esa relación no puede confundirse con una modificación de los intereses estratégicos de Corea del Norte.

Para Pyongyang, el principal problema continúa siendo lo que considera la política hostil de Estados Unidos.

Corea del Norte pretende que Washington modifique sustancialmente su estrategia, incluyendo su posición frente al programa nuclear norcoreano. Estados Unidos, por el contrario, mantiene oficialmente como objetivo la desnuclearización completa del país asiático. 

Ese desacuerdo fue precisamente uno de los factores que hizo fracasar las negociaciones durante la primera presidencia de Trump.

Trump y Kim protagonizaron una serie de encuentros históricos entre 2018 y 2019. Se reunieron en Singapur, Hanoi y posteriormente en la zona desmilitarizada que divide las dos Coreas.

Las imágenes dieron la vuelta al mundo, pero los encuentros no consiguieron producir un acuerdo definitivo sobre el arsenal nuclear norcoreano.

El escenario de 2026 es además muy diferente.

Corea del Norte ha reforzado sus vínculos con Rusia y China. Tropas norcoreanas han participado junto a Rusia en la guerra de Ucrania y Pyongyang ha suministrado equipamiento y misiles a Moscú. Esa relación proporciona a Kim Jong Un alternativas políticas y económicas que no tenía con la misma intensidad durante las negociaciones anteriores.

Trump, por su parte, parece interesado en obtener un éxito diplomático internacional mientras Estados Unidos continúa enfrentando la prolongada crisis con Irán.

La posibilidad de una nueva reunión podría coincidir con el viaje de Trump a Asia para la cumbre de APEC prevista en Shenzhen hacia finales de año. Eso abriría una ventana logística para organizar un encuentro si Pyongyang finalmente acepta.

Pero las señales militares continúan.

Corea del Norte lanzó esta semana alrededor de diez misiles balísticos desde su costa oriental, en lo que analistas interpretan como una protesta por los ejercicios militares entre Estados Unidos y Corea del Sur. 

La diplomacia y la presión militar avanzan así simultáneamente.

La Casa Blanca mantiene que Estados Unidos está abierto al diálogo sin condiciones previas. Corea del Norte intenta, en cambio, elevar el precio político de cualquier nueva negociación.

Expertos consultados por Reuters consideran que Pyongyang no está cerrando completamente la puerta. La estrategia podría consistir en obligar a Washington a ofrecer concesiones antes de aceptar otra fotografía entre Trump y Kim.

La gran pregunta será qué estaría dispuesto a entregar cada lado.

Para Estados Unidos, reconocer formalmente a Corea del Norte como potencia nuclear sería una modificación radical de décadas de política exterior. Para Kim, renunciar a su arsenal es todavía más improbable después de haberlo convertido en el principal instrumento de supervivencia de su régimen.

Por eso una nueva cumbre puede ser posible, pero un acuerdo sustancial continúa siendo mucho más difícil.

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