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Estados Unidos prepara sus sanciones más duras contra Irán y el petróleo se acerca a USD 94

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lLa confrontación entre Estados Unidos e Irán entra este viernes en una nueva fase y los mercados internacionales empiezan a reflejar las consecuencias.

Washington prepara lo que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha denominado las sanciones económicas más duras aplicadas hasta ahora contra Irán, mientras Teherán promete responder ante cualquier nueva medida estadounidense.

La escalada ya está teniendo una consecuencia directa sobre el petróleo.

Los futuros del Brent llegaron este viernes aproximadamente a USD 93,97 por barril, mientras el West Texas Intermediate estadounidense se situó cerca de USD 86,97. El Brent acumula una subida semanal cercana al 6,1% y el WTI aproximadamente 5,4%. 

La razón principal es el riesgo de suministro.

El estrecho de Ormuz continúa funcionando muy por debajo de su capacidad habitual. El tráfico de embarcaciones se redujo aproximadamente a la mitad respecto de la jornada anterior, aumentando nuevamente la preocupación sobre el abastecimiento mundial.

Ormuz es una de las rutas energéticas más importantes del planeta.

Por ese corredor circula una parte sustancial del petróleo producido en Medio Oriente y cualquier interrupción puede alterar rápidamente los precios internacionales.

Estados Unidos quiere aumentar todavía más la presión económica sobre Teherán.

Bessent anunció que Washington prepara nuevas sanciones y pidió explícitamente cooperación a China. El asunto es particularmente importante porque China compra más del 80% del petróleo iraní enviado al exterior. 

Pekín rechaza esa estrategia.

China considera que las sanciones no solucionarán el conflicto y defiende una salida diplomática. Además, la seguridad energética china depende en buena medida de los suministros procedentes del Golfo.

Irán también mantiene importantes relaciones comerciales con Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Irak, Omán, Pakistán, India y otros países.

Una estrategia estadounidense destinada a aislar completamente a Teherán tendría, por tanto, efectos comerciales mucho más amplios.

El Gobierno iraní ha prometido una respuesta “devastadora” si Washington aumenta la presión. Las autoridades militares aseguran estar preparadas para responder en diferentes escenarios. 

Mientras tanto, los problemas de suministro se multiplican.

Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait están operando con limitaciones, mientras Ucrania atacó recientemente una refinería rusa en Perm. Esa combinación reduce el margen disponible para compensar interrupciones en Medio Oriente. 

El efecto puede extenderse mucho más allá de las estaciones de servicio.

Un petróleo cercano a USD 100 puede aumentar el costo del transporte marítimo, aviación, fertilizantes, producción agrícola y manufactura.

También puede volver a alimentar la inflación.

Eso obligaría a los principales bancos centrales a mantener tasas de interés elevadas durante más tiempo, precisamente cuando muchas economías esperaban una relajación monetaria.

Para Ecuador, la situación tiene nuevamente dos caras.

El país es exportador de petróleo y un barril internacional más caro puede mejorar determinados ingresos fiscales.

Pero Ecuador también importa derivados.

Por eso una subida del petróleo puede aumentar simultáneamente los ingresos por exportación y el costo de comprar gasolina, diésel y otros productos refinados en el exterior.

El efecto final dependerá de cuánto dure la crisis.

Una subida temporal puede beneficiar los ingresos petroleros. Una crisis prolongada que encarezca derivados, transporte, inflación y financiamiento mundial presenta un escenario mucho más complejo.

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