
lEn el fútbol, la lógica no existe. En una noche épica, el equipo colista de la tabla logró lo imposible: golear al vigente campeón en su propio estadio. Con una estrategia defensiva impecable y contragolpes letales, los «desahuciados» silenciaron a 50,000 espectadores que no daban crédito a lo que veían. El director técnico, entre lágrimas, dedicó el triunfo a una hinchada que jamás dejó de creer. Este resultado no solo aprieta la clasificación, sino que pone en duda la continuidad del entrenador estrella del equipo grande. Es la prueba reina de que el dinero no siempre compra la gloria deportiva.