
La cumbre de la OTAN en Ankara ha estado marcada por intensas fricciones diplomáticas. El presidente de los Estados Unidos ha generado incomodidad entre sus aliados europeos al poner sobre la mesa exigencias de carácter comercial y fuertes presiones arancelarias. Este enfoque ha tensionado el ambiente de una cita diseñada originalmente para coordinar estrategias de defensa mutua, obligando a los líderes de la región a reevaluar los equilibrios económicos internos de la alianza internacional.