
Nepal amaneció este sábado enfrentando una nueva fase de la catástrofe que golpeó la frontera con el Tíbet: las operaciones de búsqueda y rescate tuvieron que ser suspendidas temporalmente por lluvia intensa y niebla, mientras las autoridades elevaron a 626 el número de fallecidos solamente en Nepal. China reporta otros siete muertos en el Tíbet y casi 3.000 personas continúan desaparecidas entre ambos territorios.
La actualización modifica considerablemente la dimensión conocida apenas 24 horas atrás. De los desaparecidos, aproximadamente 2.426 corresponden a Nepal y al menos 554 al condado tibetano de Gyirong. Entre ellos figuran más de 540 extranjeros, muchos peregrinos indios que viajaban hacia lugares sagrados del Himalaya.
El desastre se originó el miércoles cuando el colapso de un glaciar provocó un gigantesco flujo de hielo, roca, barro y escombros que descendió violentamente por los sistemas fluviales de montaña. Pueblos, carreteras, puentes, centrales hidroeléctricas y el complejo fronterizo entre Nepal y China quedaron destruidos.
Este sábado apareció además una segunda dimensión de la emergencia: la reconstrucción.
El ministro de Finanzas nepalí, Swarnim Wagle, calculó preliminarmente que el país necesitará entre USD 4.000 millones y USD 5.000 millones, una cantidad equivalente a casi una décima parte de toda la economía nacional. El funcionario aclaró que se trata todavía de una primera aproximación porque los equipos apenas comienzan a medir la extensión real de las pérdidas.
Nepal había rechazado inicialmente la presencia de equipos extranjeros de búsqueda. Ahora pide ayuda internacional especializada en rescates dentro de túneles, identificación mediante ADN, conservación de cuerpos y reconstrucción de líneas de transporte y comunicaciones.
India ya envió aproximadamente 60 toneladas de suministros —medicinas, alimentos, mantas y tabletas para purificar agua— y prepara equipos técnicos y médicos.
Existe también preocupación sanitaria. Algunos cadáveres recuperados después de tres días se encuentran en condiciones que impiden su identificación visual. Las autoridades tomarán muestras de ADN antes de proceder a sepultarlos para reducir riesgos epidemiológicos.
La amenaza de una segunda inundación, en cambio, disminuyó ligeramente durante la madrugada. Una de las lagunas formadas por el desastre redujo su superficie hasta unos 99.000 metros cuadrados, aunque científicos y autoridades advierten que otra acumulación de agua permanece bajo vigilancia.
La dimensión económica será enorme. Las instalaciones hidroeléctricas afectadas representan más del 12% de la capacidad de generación del país, mientras turismo y peregrinaciones constituyen fuentes relevantes de ingreso.
Tres días después del desastre, la emergencia continúa abierta: primero encontrar sobrevivientes; después recuperar comunicaciones y servicios; finalmente reconstruir una región entera.