
La emergencia provocada por el colapso glaciar en la frontera entre Nepal y el Tíbet entró este lunes en una fase particularmente dramática: equipos nepaleses, chinos e indios intentan localizar y rescatar a 933 trabajadores que permanecen atrapados dentro de túneles pertenecientes a proyectos hidroeléctricos.
Las operaciones se concentran principalmente en los distritos de Rasuwa y Nuwakot.
Los equipos utilizan excavadoras, explosiones controladas, sistemas de iluminación y maquinaria pesada para intentar retirar toneladas de tierra, hielo y roca que bloquearon las entradas.
La tragedia comenzó el miércoles pasado cuando el colapso de una masa glaciar generó una enorme avenida de agua y sedimentos.
El balance continúa aumentando.
Reuters informa este lunes de 903 fallecidos en Nepal y más de 4.247 desaparecidos.
En el lado chino de la frontera se han confirmado 16 fallecidos y 546 desaparecidos.
Más de 90.000 personas resultaron afectadas directa o indirectamente, según la Cruz Roja.
La existencia de trabajadores atrapados dentro de túneles introduce un desafío completamente diferente para los rescatistas.
Los grandes proyectos hidroeléctricos de Nepal utilizan extensos sistemas subterráneos para transportar agua.
Esas estructuras, que normalmente permiten aprovechar la enorme capacidad hídrica de los Himalayas, se transformaron durante el desastre en posibles trampas.
Los equipos necesitan determinar primero qué túneles conservan espacios de aire y cuáles se encuentran completamente inundados o bloqueados.
El tiempo es crítico.
Después de cinco días, las posibilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen progresivamente, aunque existen antecedentes internacionales de personas rescatadas después de períodos más largos cuando quedan atrapadas en cavidades protegidas.
Nepal recibe ahora ayuda especializada desde India y China.
El desastre también está generando preguntas sobre el intercambio de información hidrológica en una región donde numerosos ríos nacen en territorio chino antes de ingresar en Nepal.
Autoridades nepalesas han señalado que una mayor disponibilidad de datos podría ayudar a establecer sistemas de alerta frente a futuras crecidas.
La causa inmediata fue la inestabilidad del glaciar.
Pero los científicos advierten desde hace años que el aumento de las temperaturas está transformando el Himalaya.
El retroceso de los glaciares puede formar lagos inestables, debilitar paredes naturales y producir desprendimientos repentinos.
Por eso el desastre trasciende la emergencia actual.
Nepal deberá reconstruir pueblos, carreteras y centrales.
También deberá revisar cómo se diseñan y protegen infraestructuras estratégicas dentro de una cordillera que está cambiando rápidamente.
Hoy, sin embargo, toda la atención permanece dentro de esos túneles.
Casi mil trabajadores continúan desaparecidos bajo tierra.