
El doblete sísmico de Venezuela en junio 2026 fue un evento extraordinario y devastador: dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5, separados por apenas 39 segundos, con epicentros en San Felipe (Yaracuy) y Yumare. Este fenómeno no corresponde a réplicas, sino a dos rupturas principales casi simultáneas, lo que multiplicó la destrucción.