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Estados Unidos endurece el cerco contra Irán y China advierte que defenderá sus intereses

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lEstados Unidos prepara este lunes un nuevo paquete de sanciones contra Irán que Washington presenta como uno de los más severos aplicados hasta ahora, mientras China advierte que protegerá sus derechos e intereses frente a cualquier medida que afecte sus relaciones con Teherán. La escalada devuelve al centro de la agenda mundial la guerra, el petróleo y el estratégico estrecho de Ormuz. 

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, tiene previsto explicar las nuevas medidas este lunes. Washington pretende aumentar el costo económico para Irán y también presionar a los países que continúan comerciando con la República Islámica.

China es especialmente importante en esa ecuación por su relación comercial y energética con Teherán.

La respuesta de Pekín llegó antes incluso del anuncio completo. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Lin Jian, aseguró que China seguirá de cerca la situación y tomará las medidas necesarias para defender sus intereses. Pekín insiste en que las sanciones y la presión no constituyen el camino adecuado para resolver el conflicto. 

La situación tiene una dimensión económica global porque Irán se encuentra junto a una de las rutas energéticas más importantes del planeta.

El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y por allí circula una proporción fundamental de las exportaciones de crudo de Medio Oriente.

Cualquier interrupción prolongada puede afectar el precio del petróleo, el transporte marítimo y posteriormente la inflación mundial.

Este lunes, sin embargo, el petróleo abrió a la baja. El Brent retrocedía más de un dólar por barril mientras los operadores tomaban ganancias después de las fuertes subidas anteriores y esperaban conocer el alcance exacto de las sanciones estadounidenses. 

Existe además una señal diplomática.

El presidente iraní ha defendido una solución negociada y Teherán autorizó el tránsito por Ormuz de buques que transportan petróleo iraquí, una decisión que puede interpretarse como un intento de evitar una interrupción absoluta de los flujos energéticos.

Pero la tensión continúa.

Estados Unidos quiere limitar la capacidad iraní para financiar sus operaciones y aumentar simultáneamente la presión sobre quienes mantienen negocios con Teherán.

La dificultad consiste en aplicar ese mecanismo sin provocar una ruptura económica más amplia con China.

Pekín posee suficiente peso comercial como para convertir cualquier sanción secundaria en un asunto bilateral con Washington.

Eso transformaría un conflicto estadounidense-iraní en una disputa económica entre las dos mayores economías del mundo.

Los mercados están siguiendo precisamente ese riesgo.

Las bolsas asiáticas y europeas comenzaron la semana con cautela y los inversores también mantienen atención sobre el oro, el dólar y los bonos estadounidenses. 

Para Ecuador existe un efecto potencial directo.

Como exportador de petróleo, el país puede beneficiarse temporalmente de precios internacionales elevados. Pero Ecuador también importa derivados y una crisis prolongada puede encarecer combustibles, transporte y otros productos.

Además, un aumento de la inflación mundial puede retrasar reducciones de tasas de interés y mantener elevado el costo internacional del financiamiento.

Por eso lo que ocurra entre Washington, Teherán y Pekín no se queda solamente en Medio Oriente.

La siguiente señal importante llegará con los detalles de las sanciones estadounidenses y, posteriormente, con la reacción concreta de China e Irán.

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