
El regreso de Ariana Grande a los escenarios masivos se ha consolidado como el movimiento más importante del pop internacional en lo que va del año. Tras una larga temporada alejada de los grandes circuitos de conciertos, la estrella estadounidense dio el pistoletazo de salida a su gira mundial «The Eternal Sunshine Tour» con un lleno total en el Oakland Arena de California.
El espectáculo destaca por una producción visual sumamente ambiciosa, inspirada en las atmósferas oníricas y nostálgicas de su último álbum. La demanda de boletos en todo el mundo ha alcanzado niveles históricos, obligando a las promotoras a añadir segundas y terceras fechas en múltiples ciudades de Europa y Latinoamérica. Con una madurez vocal impecable, la artista reafirma su posición en la cima de la industria musical contemporánea en un verano que promete ser completamente suyo.