
Sony, Universal y Warner, junto a otras discográficas, pidieron formalmente que las canciones creadas íntegramente por inteligencia artificial sean excluidas de rankings como Billboard y Spotify Charts. Argumentan que el 44% de las subidas diarias en plataformas como Deezer son “AI slop”, pistas generadas por máquinas con mínima intervención humana, muchas vinculadas a fraude de streaming. La propuesta establece que para ser elegible en listas, una canción debe ser sustancialmente creada por humanos, usar modelos entrenados legalmente y no presentar manipulación de reproducciones. El debate surge justo cuando Google lanzó Lyria 3.5, su modelo más avanzado de generación musical, capaz de producir canciones más naturales y expresivas. La tensión entre industria tradicional y tecnología refleja un choque inevitable: proteger la creatividad humana frente a la automatización masiva.