
La banda sonora de Saturday Night Fever y el tema “Stayin’ Alive” de Bee Gees no solo definieron la era disco, sino que transformaron la relación entre cine y música popular: la película elevó canciones a himnos generacionales y consolidó la banda sonora como producto comercial independiente. El fenómeno impulsó ventas de vinilos, giras y la sinergia entre estudios y sellos discográficos, marcando una estrategia que aún hoy guía lanzamientos cinematográficos. Infobae