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Cinco nuevos generales asumen rango desde este 10 de agosto por decretos de Daniel Noboa

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lCinco coroneles de la Fuerza Terrestre ecuatoriana pasan desde este 10 de agosto de 2026 al rango de generales de brigada, luego de que el presidente Daniel Noboa formalizara los ascensos mediante varios decretos ejecutivos.
Los oficiales promovidos son Miguel Fernando Iturralde Maya, Jorge Luis Tello Coronel, Rómulo Fernando Díaz Tufiño, José Napoleón Camacho Olalla y Rafael Eduardo Mora Guerrón. Los ascensos fueron dispuestos mediante los decretos ejecutivos 452, 453, 454, 455 y 456 y entran en vigencia precisamente este lunes. 
La decisión forma parte de los procedimientos regulares mediante los cuales las Fuerzas Armadas renuevan su estructura de mando superior, pero ocurre en un momento particularmente importante para la institución militar ecuatoriana.
Durante los últimos años, las Fuerzas Armadas han adquirido una presencia mucho más visible en las operaciones internas contra organizaciones criminales. Su participación ya no se limita a la defensa tradicional del territorio o el control fronterizo, sino que incluye apoyo permanente a operaciones de seguridad desarrolladas conjuntamente con la Policía Nacional.
El primer oficial ascendido, Miguel Fernando Iturralde Maya, pertenece al arma de caballería blindada y cuenta con una larga trayectoria institucional. Participó como comandante de un equipo de combate durante la Guerra del Cenepa y posteriormente ocupó diferentes cargos de entrenamiento, planificación y mando. Fue instructor de la Escuela de Fuerzas Especiales, profesor de la Academia de Guerra, agregado militar en Estados Unidos y comandante de la Brigada de Selva N.º 19 Napo. 
Jorge Luis Tello Coronel, también ascendido a general de brigada, ha desarrollado parte de su carrera en unidades de caballería e instituciones de formación militar. Entre sus responsabilidades figuran la dirección de la Escuela Superior Militar Eloy Alfaro y funciones diplomáticas como agregado de Defensa de Ecuador en Francia. 
El tercero es Rómulo Fernando Díaz Tufiño, oficial con experiencia en artillería, operaciones, planificación estratégica y unidades desplegadas en sectores fronterizos. Entre otros cargos, fue comandante del Batallón de Selva N.º 55 Putumayo y agregado militar ecuatoriano en Brasil. También ha recibido distinciones internacionales de instituciones militares de Chile y Brasil. 
Los otros dos ascensos corresponden al área de servicios.
José Napoleón Camacho Olalla llega al grado de general de brigada de servicios después de cumplir funciones relacionadas especialmente con logística militar. Durante su trayectoria fue observador militar en Liberia, agregado de Defensa en Argentina y director de Logística del Ejército. También participó en el conflicto del Cenepa. 
Finalmente, Rafael Eduardo Mora Guerrón asciende igualmente a general de brigada de servicios. Ha ocupado posiciones relacionadas con administración, abastecimiento y finanzas dentro de las Fuerzas Armadas y fue agregado de Defensa del Ecuador en China. 
El proceso previo no fue únicamente una decisión presidencial. El Ejército informó que los cinco oficiales habían sido calificados previamente por el Consejo de Oficiales Generales, dentro del sistema institucional de evaluación y selección aplicado para llegar al generalato. 
Junto con estos ascensos, Noboa dispuso mediante otro decreto el pase al servicio pasivo del contralmirante Édgar Patricio Andrade Vallejo
El movimiento adquiere relevancia política por el momento que atraviesa Ecuador.
La estrategia de seguridad del Gobierno ha convertido a las Fuerzas Armadas en uno de los principales instrumentos del Estado para combatir el crimen organizado. Ecuador ha mantenido durante 2026 estados de excepción en varias provincias y los militares participan regularmente en controles, allanamientos, operaciones penitenciarias y acciones contra estructuras vinculadas con narcotráfico y minería ilegal. 
Eso significa que la nueva generación de generales no llega únicamente a administrar cuarteles.
Tendrá responsabilidades dentro de unas Fuerzas Armadas que actualmente enfrentan un escenario interno muy diferente al existente hace una década.
El narcotráfico internacional, las organizaciones criminales locales, la frontera con Colombia y Perú, la seguridad penitenciaria y el creciente uso de inteligencia y tecnología convierten al alto mando militar en una pieza central de la política de seguridad ecuatoriana.
Por eso los ascensos que entran en vigor este 10 de agosto representan mucho más que un cambio de insignias.
También suponen la incorporación de cinco nuevos oficiales al nivel más alto de conducción del Ejército en un momento en el que el país exige resultados frente a una crisis de seguridad que continúa siendo uno de los mayores desafíos del Gobierno de Daniel Noboa. 
3. Ecuador espera los

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