
Estados Unidos e Irán regresaron este miércoles a un escenario de confrontación militar abierta con el intercambio de ataques más intenso registrado entre ambos países desde julio. Fuerzas estadounidenses atacaron objetivos militares iraníes en la costa sur del país, mientras Teherán respondió lanzando misiles y drones contra instalaciones vinculadas a Estados Unidos en varios países de Medio Oriente.
El Comando Central estadounidense informó que su ofensiva estuvo dirigida contra sistemas de defensa aérea de la Guardia Revolucionaria, radares, activos marítimos, instalaciones de comunicaciones y capacidades relacionadas con la colocación de minas.
Buena parte de la operación se concentró alrededor del estrecho de Ormuz, uno de los puntos estratégicos más sensibles de la economía mundial.
Irán respondió atacando objetivos que describió como instalaciones estadounidenses en Baréin, Jordania, Kuwait e Irak. Jordania informó que 13 misiles balísticos penetraron su espacio aéreo y que diez fueron interceptados. Baréin anunció también la destrucción de drones iraníes. En Kuwait, los servicios de emergencia atendieron un incendio después del impacto de un dron.
Las versiones sobre bajas estadounidenses continúan siendo contradictorias. La Guardia Revolucionaria aseguró haber causado numerosas muertes, pero funcionarios estadounidenses consultados por Reuters indicaron que las primeras evaluaciones no registraban fallecidos entre sus fuerzas.
La escalada volvió a trasladarse inmediatamente a los mercados.
El petróleo Brent alcanzó durante la sesión niveles superiores a 95 dólares por barril y llegó momentáneamente a superar los 97 dólares, su mayor cotización desde finales de julio. El temor principal es que el conflicto termine interrumpiendo de manera prolongada el tránsito por Ormuz, ruta por la que históricamente circula alrededor de una quinta parte del petróleo consumido mundialmente.
La dimensión humana de los ataques también genera controversia.
Autoridades iraníes denunciaron que uno de los bombardeos estadounidenses impactó una celebración matrimonial cerca de Sirik, en la provincia costera de Hormozgan. Los reportes iraníes hablan de al menos cinco muertos, entre ellos un niño, y decenas de heridos. Washington sostiene que sus objetivos fueron exclusivamente instalaciones militares; no existe hasta el momento una verificación independiente completa de las circunstancias del impacto.
La consecuencia inmediata es el final de la relativa calma que había prevalecido durante las últimas semanas.
El escenario sigue siendo especialmente peligroso porque cualquier incidente con petroleros, bases militares o infraestructura energética puede provocar nuevas represalias.
Para Ecuador, aun siendo un conflicto lejano geográficamente, existe un impacto directo posible a través del precio internacional del crudo, los combustibles, los costos de transporte y la inflación mundial.