
lLas bolsas mundiales comenzaron este lunes 24 de agosto con cautela mientras los inversionistas intentan calcular simultáneamente el impacto de la crisis entre Estados Unidos e Irán, las nuevas sanciones de Washington, las tensiones comerciales con Canadá y las próximas decisiones de política monetaria estadounidense.
El petróleo retrocedió alrededor del 2% después de las fuertes ganancias acumuladas durante jornadas anteriores.
La caída no significa que haya desaparecido el riesgo energético.
Los operadores están tomando ganancias y esperando conocer exactamente qué medidas anunciará el Tesoro estadounidense contra Irán.
La posibilidad de restricciones adicionales sobre el comercio iraní mantiene en alerta a los mercados.
Simultáneamente, el oro volvió a subir y llegó aproximadamente a USD 4.643 la onza, acumulando un avance cercano al 15% durante agosto.
El comportamiento del oro es importante porque suele actuar como refugio cuando los inversionistas perciben incertidumbre económica o geopolítica.
También existe preocupación por el dólar.
La moneda estadounidense se mantiene cerca de mínimos de varios meses mientras los mercados analizan la situación fiscal de Estados Unidos y las señales procedentes del mercado de deuda.
A todo esto se suma Canadá.
El dólar canadiense cayó después de que el primer ministro Mark Carney anunciara represalias arancelarias frente a medidas comerciales estadounidenses.
Una nueva confrontación entre Washington y Ottawa añadiría presión sobre cadenas productivas profundamente integradas.
Automóviles, energía, agricultura y manufactura dependen de intercambios constantes a través de la frontera.
Los mercados tecnológicos tampoco escapan a la incertidumbre.
Los inversionistas esperan los próximos resultados de Nvidia, considerados una prueba importante para determinar si las enormes inversiones mundiales en inteligencia artificial continúan justificando las elevadas valoraciones bursátiles.
Alibaba ofreció este lunes otro ejemplo de esa tensión.
Las acciones de la empresa china cayeron después de que anunciara una venta de nuevas acciones por aproximadamente USD 10.200 millones destinada a financiar chips, infraestructura y modelos de inteligencia artificial.
La operación demuestra la magnitud del capital que las grandes tecnológicas necesitan para competir en IA.
También genera preocupación entre accionistas porque emitir nuevas acciones diluye la participación de los inversionistas actuales.
El otro gran elemento de la semana será la política monetaria estadounidense.
Los mercados esperan señales del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, mientras intentan anticipar el futuro de las tasas de interés.
Según Reuters, las cotizaciones reflejan aproximadamente un 40% de probabilidad de un aumento de tasas en septiembre y descuentan completamente algún movimiento antes de diciembre, dependiendo de los próximos datos de inflación.
La combinación es extraordinariamente compleja.
Petróleo caro puede alimentar inflación.
Inflación alta puede obligar a mantener o elevar tasas.
Tasas elevadas encarecen crédito y reducen inversión.
Y simultáneamente los conflictos comerciales pueden aumentar los precios de productos importados.
Para América Latina, el escenario importa por varias vías.
Un dólar débil puede beneficiar determinadas monedas, pero una aversión global al riesgo puede provocar salida de capitales de mercados emergentes.
Los países exportadores de materias primas también dependen del comportamiento del petróleo, cobre y otros commodities.
Ecuador, al utilizar el dólar, recibe directamente buena parte de los efectos de la política monetaria estadounidense.
La semana empieza así con una palabra dominante: incertidumbre.