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Por qué debes ver “La empleada” el nuevo thriller psicológico de los cines?

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La Empleada (The Housemaid) es un thriller psicológico protagonizado por Sydney Sweeney que pone el foco en las tensiones ocultas dentro del trabajo doméstico puertas adentro. La película, dirigida por Paul Feig y basada en la exitosa novela de la escritora Freida McFadden, explora los límites difusos entre lo laboral y lo personal cuando una mujer ingresa a trabajar como empleada interna en el hogar de una familia adinerada.

La historia se desarrolla casi en su totalidad dentro de una lujosa casa que, lejos de funcionar como un espacio seguro, se convierte en un escenario de control, vigilancia y silencios incómodos. Este entorno cerrado actúa como un reflejo de las profundas desigualdades sociales que atraviesan a los personajes, evidenciando cómo el poder puede ejercerse de manera sutil pero constante.

Sydney Sweeney interpreta a la joven empleada, un personaje marcado por la necesidad económica y un pasado complejo que la coloca en una posición de vulnerabilidad. Frente a ella se encuentra la figura de la empleadora, interpretada por Amanda Seyfried, quien encarna una autoridad ambigua que oscila entre la amabilidad y la manipulación, reforzando la tensión psicológica que atraviesa el relato.

Uno de los ejes centrales del filme es la relación laboral profundamente desequilibrada. La narrativa muestra cómo el trabajo doméstico interno borra los límites entre el tiempo de descanso, la intimidad y la vida personal, permitiendo que el empleador extienda su control más allá de las tareas asignadas, sin necesidad de recurrir a la violencia explícita.

A nivel narrativo, la película construye su suspenso a partir de lo cotidiano. Gestos mínimos, rutinas repetitivas y reglas implícitas sostienen una atmósfera de incomodidad permanente, donde la violencia simbólica se manifiesta de forma progresiva y casi imperceptible, normalizada por la convivencia diaria.

El clima emocional está dominado por la desconfianza y la ambigüedad. Nada es exactamente lo que parece y las identidades de los personajes se van desdibujando a medida que avanza la historia, cuestionando la idea de que el bienestar económico garantiza estabilidad emocional o moral.

Con este proyecto, Paul Feig se aleja de la comedia que marcó gran parte de su filmografía para adentrarse en un thriller psicológico sobrio y perturbador, sostenido por actuaciones contenidas y una tensión constante. La Empleada se presenta así como una propuesta inquietante que invita a reflexionar sobre las relaciones de poder invisibles que persisten en lo doméstico.

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