
Después de varios años sin novedades, la secuela de Dirty Dancing finalmente presenta avances concretos en su desarrollo, confirmando que el proyecto sigue activo y avanzando dentro de la industria cinematográfica. La producción se encuentra en una etapa clave de planificación, lo que renueva el interés por una de las películas más icónicas de los años ochenta.
Uno de los aspectos más relevantes es el regreso de Jennifer Grey al papel de Frances “Baby” Houseman, personaje que marcó su carrera. Además de protagonizar la nueva entrega, la actriz asumirá funciones como productora ejecutiva, lo que le permitirá tener una participación directa en las decisiones creativas del filme.
El equipo detrás del proyecto estará encabezado por los productores Nina Jacobson y Brad Simpson, reconocidos por su experiencia en grandes producciones cinematográficas. Su incorporación busca garantizar que la secuela mantenga un alto nivel narrativo y técnico, adaptándose a las expectativas del público actual.
El guion estará a cargo de Kim Rosenstock, guionista premiada por su trabajo en televisión y cine, quien tendrá la tarea de desarrollar una historia que explore la evolución del personaje principal años después de los acontecimientos ocurridos en el recordado resort Kellerman’s.
Por el momento, no se han confirmado más nombres del elenco, aunque la propia Grey ha señalado en distintas ocasiones que el proyecto incluirá nuevas figuras que aportarán frescura a la trama, combinando rostros contemporáneos con el espíritu del clásico original.
Desde el estudio se ha señalado que la intención de esta secuela no es repetir la fórmula de la película estrenada en 1987, sino ofrecer una historia renovada que rinda homenaje a su legado, respetando la memoria de Patrick Swayze y conectando con nuevas generaciones de espectadores.