
Desde el 12 de marzo de 2026, los ecuatorianos enfrentan un nuevo incremento en los precios de la gasolina Extra, Ecopaís y el diésel premium, como parte del sistema de bandas implementado por el Gobierno tras la eliminación de subsidios. Los nuevos valores estarán vigentes hasta el 11 de abril y responden al alza internacional del petróleo, que superó los 100 dólares por barril debido al conflicto en Medio Oriente.
Petroecuador informó que entre enero y febrero de 2026 obtuvo ingresos de más de 1.199 millones de dólares por la comercialización de combustibles, y que la producción nacional alcanzó un promedio de 369.759 barriles diarios. Sin embargo, para los consumidores, el ajuste representa un golpe directo al costo de vida, ya que impacta en el transporte público, la logística y los precios de productos básicos.
El sistema de bandas establece variaciones mensuales en los precios, lo que genera incertidumbre en la población. Transportistas y gremios de comerciantes han manifestado su preocupación, advirtiendo que el incremento podría desencadenar nuevas protestas sociales, similares a las vividas en años anteriores.
El Gobierno defiende la medida como parte de una política de racionalización de subsidios, señalando que los recursos liberados se destinarán a programas sociales y de infraestructura. No obstante, la ciudadanía percibe que los beneficios aún no se reflejan en su día a día.
El aumento de combustibles se convierte así en un tema central de la crónica nacional, reflejando la tensión entre las decisiones económicas del Estado y el impacto directo en los hogares ecuatorianos.