
Un estudio reciente destaca cómo el cambio climático está afectando la producción agrícola a nivel mundial, con sequías y fenómenos meteorológicos extremos. Los investigadores proponen nuevas estrategias de adaptación, como la rotación de cultivos y el uso de tecnologías de riego más eficientes. Estas medidas podrían ayudar a los agricultores a mitigar los efectos del clima cambiante y asegurar la seguridad alimentaria en el futuro.