
Tras dos semanas de intensas restricciones bajo el último Estado de Excepción, el Gobierno de Ecuador ha decidido levantar el toque de queda a nivel nacional. Aunque se reporta una mayor presencia militar en barrios críticos de Guayaquil y Quito, la sensación de inseguridad persiste. Mientras algunos ciudadanos sienten alivio por el control en sus zonas, analistas y comerciantes cuestionan la efectividad real de la medida a largo plazo, señalando que el crimen simplemente se ha desplazado de horario o de ubicación. La presión ahora recae sobre las instituciones judiciales para procesar las capturas realizadas durante los operativos.