
Un proyecto científico desarrollado en Australia demuestra cómo la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta para la conservación de especies silvestres.
Investigadores de la Universidad Charles Darwin, CSIRO y guardabosques indígenas de Warddeken utilizaron un sistema de inteligencia artificial para analizar fotografías obtenidas mediante cámaras instaladas en áreas naturales.
El programa permitió reducir de 925.088 a 172.290 las imágenes que necesitaban revisión, una disminución del 81,4 %.
El tiempo necesario para procesar la información pasó de aproximadamente seis meses a dos.
La tecnología no reemplaza el conocimiento de los guardabosques: facilita que dediquen más tiempo a identificar especies, interpretar resultados y desarrollar actividades de conservación.
La investigación fue difundida el 13 de octubre de 2026 y destaca una aplicación práctica de la inteligencia artificial en beneficio de la biodiversidad.