
La inteligencia artificial vuelve a colocarse este lunes en el centro de Wall Street.
Los futuros del Nasdaq avanzaban aproximadamente 0,5% esta mañana, mientras los del S&P 500 también registraban ganancias, impulsados principalmente por una nueva ola de optimismo alrededor de las compañías tecnológicas.
Uno de los principales detonantes es Anthropic.
Reuters informó que la compañía, que prepara su salida a bolsa, proyecta ingresos de aproximadamente USD 190.000 millones a USD 200.000 millones para 2028.
La cifra ayuda a explicar por qué los inversionistas continúan asignando valoraciones extraordinarias al sector.
Amazon subía alrededor de 1,2% en las operaciones previas a la apertura estadounidense y Alphabet aproximadamente 0,6%.
Los fabricantes de chips también reaccionaron favorablemente: Micron avanzaba cerca de 3% y Broadcom alrededor de 1,1%.
El movimiento se produce después de varias semanas de debate sobre una posible burbuja.
La construcción de centros de datos y la compra de procesadores especializados requieren inversiones de cientos de miles de millones de dólares. La gran pregunta era cuándo aparecerían los beneficios capaces de justificar ese gasto.
Los últimos resultados de Microsoft y Amazon han reducido parte de esas dudas.
La demanda de infraestructura de nube continúa creciendo y todavía existen restricciones de capacidad, según inversores consultados por Reuters.
Pero la siguiente etapa será más exigente.
Los inversionistas ya no quieren saber únicamente qué empresa puede construir más centros de datos. Quieren saber cuáles conseguirán transformar esa capacidad en flujo de caja.
Reuters calcula que los grandes proveedores de nube podrían generar alrededor de USD 340.000 millones adicionales de flujo operativo anual en 2027 respecto de 2025.
Amazon, Microsoft y Google parten con una ventaja importante: enormes bases de clientes, infraestructura global y capacidad financiera.
Los fabricantes de chips siguen siendo otra pieza central.
Pero comienzan a aparecer riesgos para compañías más pequeñas que dependen de deuda y de los elevados precios actuales de capacidad informática.
Si dentro de uno o dos años existe mucha más infraestructura disponible, el precio de alquilar potencia de cómputo podría bajar.
Ahí comenzará probablemente la verdadera selección empresarial de la revolución de la IA.
Mientras tanto, Nvidia continúa funcionando como termómetro del sector. Sus próximos resultados serán observados cuidadosamente por los mercados.