
El Festival de Cannes inició ayer con una alfombra roja marcada por la diversidad cultural y la tensión política. La película inaugural, un drama franco-argentino sobre migración, generó ovaciones y debates. Entre los favoritos figuran cineastas latinoamericanos como Lucrecia Martel y Sebastián Lelio, que compiten con producciones de alto presupuesto de Hollywood. La polémica surgió por la exclusión de un documental sobre inteligencia artificial, lo que reavivó discusiones sobre censura y criterios de selección. Cannes se reafirma como vitrina global donde convergen arte, industria y política, y donde cada estreno se convierte en un termómetro cultural.