
El Estadio de La Cartuja fue el escenario de una de las finales de la Copa del Rey más emocionantes de los últimos años. La Real Sociedad se impuso al Atlético de Madrid en un partido que necesitó de la prórroga para resolverse. El equipo vasco, bajo una dirección técnica renovada, demostró un fútbol asociativo y valiente que anuló el sistema defensivo del «Cholo» Simeone.
El desarrollo del encuentro fue un ejemplo de intensidad. Tras un empate a uno en el tiempo reglamentario, un gol agónico en el minuto 112 desató la locura entre los miles de aficionados «txuri-urdin» desplazados a Sevilla. Este título supone la consagración de un proyecto deportivo basado en la cantera y la estabilidad, mientras que para el Atlético de Madrid representa un duro golpe en una temporada donde las expectativas de trofeos nacionales eran máximas. Sevilla, una vez más, se ratificó como la sede por excelencia del fútbol español en sus citas más determinantes.